COLABORACIÓN Y COMPETENCIA
Mayo 31st, 2010
POR: JESÚS CARLOS REZA TROSINO
Desde pequeños fuimos educados en un clima de constante competencia. Con el correr del tiempo, nos vamos llenando de egoísmo, envidias y resentimientos.
Cuando estamos en la empresa, esta conducta se sigue fomentando, y difícilmente se nos enseña a obtener más logros en un clima de colaboración que en uno de competencia.
Cuando hay colaboración, el equipo cumple su cometido, ya que encamina su esfuerzo hacia un propósito común que le produce un resultado satisfactorio el cual se comparte con todos los miembros, en la medida de su esfuerzo y aportación.
Por el contrario, cuando el clima es de competencia, se da una lucha frecuentemente desleal en la que solamente ganan unos cuantos y el resto del equipo queda sin ningún provecho o utilidad.
Gilberto Brenson, Presidente de la fundación AMAUTA, con sede en Bogotá, Colombia (1998) explica que los grupos disfuncionales o subfuncionales generalmente manifiestan los siguientes síntomas, los cuales son síntomas de una baja generación de sinergia organizacional y grupal.
- Existen visiones de futuro diferentes e incompatibles entre sí.
- Algunos miembros no pueden describir la misión del equipo.
- Las reuniones son improductivas.
- Una pequeña minoría tiene una participación mayoritaria.
- Los desacuerdos se discuten en privado.
- Las decisiones son tomadas por unos pocos.
- Hay falta de transparencia y de confianza.
- Existe confusión en cuanto a las funciones y tareas.
- Existe un exceso de personas con los mismos recursos y/o carencias.
- No hay auto-evaluación periódica de funcionamiento.
Los miembros de los equipos no siempre caminan al mismo ritmo, ello se debe fundamentalmente a sus estilos de trabajo y a sus encasillamientos. “Si tú no te pareces a mí, o no piensas como yo, estás equivocado”, eso solemos decir muy a menudo y estamos esperando que todos acepten nuestro punto de vista sin ofrecer opciones para que seamos nosotros los que tengamos que ajustarnos.
En la fábula “Reducido al reino de los pingüinos”, los autores Barbara Hateley y Warren Schmidt (2000), nos ilustran el comportamiento humano en las organizaciones y las dificultades que enfrentamos para ponernos de acuerdo a la hora de trabajar en equipo.
Así, los pingüinos manejan o manipulan un reino, donde creen que las demás aves solamente sirven para hacer cosas muy especializadas y concretas. No creen en la posibilidad de la interacción y comunicación entre distintas especies. La creatividad está negada a otros que no sean ellos.
En la vida real observamos infinidad de estereotipos muy similares. Los autores mencionados exponen 10 puntos clave para aprender de su historia. Estos puntos se transcriben ahora:
1. Nuestra tendencia a preferir a los que se nos parecen, y nuestra suposición de que ciertos grupos son superiores a otros, pueden hacernos excluir a personas que tienen una contribución importante que hacer.
2. Cuando podemos superar nuestros prejuicios y nuestro ego, les permitimos a los demás hacer sus contribuciones completas.
3. Las buenas ideas provienen de fuentes impensadas.
4. Nuestros puntos fuertes (decisión, cortesía, creatividad, etc.) pueden también convertirse en debilidades cuando los exageramos.
5. Las condiciones cambiantes del mercado, la escasez de los recursos, etc. son peligros que deben tenerse en cuenta y fuentes de preocupación tanto para los individuos como para las organizaciones.
6. A menudo se presentan retos inesperados que ofrecen nuevas oportunidades (por ejemplo, la máquina llega sin instrucciones).
7. Las tareas claves de cualquier organización son:
- Identificar nuevas oportunidades potenciales.
- Entenderlas y buscar la manera de explotarlas en beneficio de la organización.
- Lograr que la experiencia y la inteligencia del personal de la organización participen de las oportunidades.
8. Los siguientes son algunos obstáculos potenciales en ese proceso:
- Ver sólo partes del problema o de la solución (por ejemplo, concentrarse en partes de la maquinaria en vez de en el aparato completo)
- Limitar la exploración y la discusión a aquellos con quienes nos sentimos más cómodos –los que se parecen más a nosotros-.
- No preguntar “¿quién más puede saber algo de esto o puede tener interés en esto?.
- Ignorar o pasar por alto a quienes pueden hacer una contribución importante, o incluso tener la clave para la solución.
9. Cuando recurrimos a toda la creatividad de todos y cada uno de los miembros del equipo, nos abrimos a importantes hallazgos e innovaciones y a la productividad y efectividad del trabajo en equipo.
10. Los líderes de las organizaciones tienen la responsabilidad crítica de buscar y reconocer el talento disponible en las distintas secciones de su personal. Es esencial que los ejecutivos y los gerentes les sirvan como poderosos modelos de buen trabajo a los distintos grupos que trabajan en equipo.